La "historia" que se cuenta en estos renglones no solo ayuda a describir como se construye una opinión si no como se construye un estilo de vida imposible de abandonar. Es el ultimo y elocuentísimo grito (emitido por el propio accionar de sus implicados) que señala donde y como operan el corazón, alma y mente de un ser humano. Revela las asimetrías determinadas por los universos mentales ajenos a la hora de manejar el poder y las destrezas que se requieren para seguir adelante con la vida. Cuestiona la "transparencia" y las presuntas "buenas maneras" de quienes lo detentan.
En el texto me voy a referir a la conjunción cuerpo, alma, mente como una "Formación mutante que se adapta para responder a los sucesivos desafíos que le plantean los distintos escenarios que enfrenta". Escrita en lenguaje sobrio, eficaz y un tanto condescendiente que caracteriza la realidad actual del individuo en la sociedad, que entendemos como parte de un problema que pinta para el lado de la tragedia cultural.
Solemos basar nuestra estrategia en cambiar drásticamente el discurso, humanizarnos y presentarnos amigables al futuro muchas veces renunciando a cualquier interés personal. Al final la vida se reduce a la construcción de pequeñas ficciones astutas que muchas veces a los demás poco importa... o en otras palabras nos escudamos para que no se vea que cada individuo por separado es un redomado hijo de la gran puta, amorales peligrosos, que puede desplegar su talento para la destrucción integra de un ser humano coherente, pero esas no son nuestras responsabilidades aunque a veces nos seamos seres a quienes les sobra sofisticación como para entrar en razonamientos increíblemente tristes.
Pero que la gente se ponga disposición del mejor postor es un viejo y ceniciento asunto de corazones que atrasan. Ya sea que se hable de negocios, sociedades o amor.
Pero pertenecer a este grupo de gente (el 90% de la población humana) tiene sus privilegios. Así se goza de mayor prestigio mental o esa es la fachada que se aparenta, aunque no necesariamente de consenso. La belleza del buen caretismo o falsedad esta en lo mas emblemático del lujoso imaginario del tardío cerebro humano. Viejo truco de reyes de la antigüedad a la hora de glorificar sus hazañas en estatuas, relieves y telas, destreza llevada a nivel espectáculo de masas por la iglesia católica a lo largo de 2000 años, la falsedad es arte de punta, el must de la modernidad, reservado a las mentes mas abiertas, mas talentosas, mas audaces (requisitos necesarios para llevar a cabo un farsa creíble hoy en día).
Pero aun cuando se trata de una forma de actuar necesitada de sutilezas, de mediciones finas, de impacto, de complejas galimatías sobre pautas de conducta y consumos, en las lógicas de largo aliento la gente suele trabajar no para lo nuevo sino para lo ya establecido. Y a veces apelando a la simplificación más primitiva. Es exactamente esto lo que hacen, reforzando un clásico de la interacción humana hegemónica. De una lado la prepotencia totalitaria de la mente. Del otro el consensualismo y la santidad del alma/corazón. Y aunque tal vez en tu vida nunca haya llovido tu "libertad" siempre va a estar en riesgo.
La pregunta acerca de que hacer con ciertos pensamientos o sentimientos que continuando con una antigua tradición intoxicadora siembran violencia simbólica o psicológica en la integridad de un tercero nunca tendrá una respuesta absoluta teniendo en cuenta que la verdad es un verdadero paradigma... teniendo en cuenta que si nada es absoluto porque todo es relativo, pero sin embargo el hecho de que todo sea relativo es absoluto nos deja donde empezamos...
Lo mismo respecto de una larga sospecha ¿Cuantos de los que escribimos somos reales y cuantos solo escribimos para provocar? Sacados, milicos o canas retirados, verduleros, fanáticos militantes, gente del clero, tacheros, artistas y docentes. ¿A quienes representan realmente? ¿Nos podemos representar a nosotros mismo sin ningún tipo de cortina?
Ahora lo sabemos, una parte ardua de cuantificar los pensamientos y emociones, planteándonos hipotéticos y falsos caminos para una vida concebida sin pecados. La misma que sostiene la necesidad de enaltecer cada uno de nuestros actos y nuestros mejores valores. Lo que nunca crispa, no confronta, no prepotea. Pero seguimos diciendo que somos verdaderos sin mirarnos al espejo dos segundos tratando a la gente, por zarpada que este, como fuente sin nada de razón o justicia.
Curiosa cultura de mercenarios discurseando sobre la beligerancia. Curiosas falluterias de unas guerras por la conciencia.
Y entonces hoy en día estoy decido a seguir invadiendo amigablemente el territorio más importante de las demás personas que intervienen en mi vida: La mente y el corazón.
Y gracias, Señor, por la suavidad del adverbio "amigablemente".
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En este mismo blog publique un relato titulado "Comprender es una dulce maldición". Me inspiraba el haber encontrado a alguien que parecía ser como yo. Pero no era una percepción interesada del futuro.
Era verdad nomás.
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